miércoles, 13 de mayo de 2015

Sonriendo a las heridas.

Ahora sólo eres causa perdida,
un recuerdo presente y pasajero,
una persona efímera.

No quiero que vuelvas,
en realidad,
la culpa es mía por creer en ti,
en tus formas, en tus caricias;
tal vez lo nuestro fue eso,
las ganas de liberarnos del insoportable pasado,
y que gusto darse cuenta de que ya no pesa,
ni tú ni lo que hubo antes.

He vuelto a ser yo,
me he vuelto a conocer
y te agradezco que desaparecieses así,
por ello.

Claro que me acordaré de ti,
de tu risa y de tu forma de hacerme reír,
de tus ganas inútiles de comerte el mundo
sabiendo que no todo es tan bonito como lo pintan;
me quedo con lo bueno
y te olvido en lo malo.
Llámame rara, pero prefiero guardarte
en buenos recuerdos,
en los, aparentemente, ausentes rincones de mí.

Tal vez te acuerdes de mi
y yo ya no esté;
o tal vez tú no y yo sí.
Sé que sigo siendo aquella valiente
llena de arañazos y cicatrices;
porque voy a pensar que no
cuando sí,
me refiero a seguir intentándolo,
a volver a romperme,
qué más da, ya llegará alguien que me reconstruya.

Se vive de sueños y esperanzas.
Estoy intentando engañarme con nuevas oportunidades;
qué más da lo que pasó, lo mejor está por llegar,
¡y yo no pienso dejar de buscarlo!

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