jueves, 4 de septiembre de 2014

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Existen rutinas que se convierten en ruinas antes de las despedidas.
Todo poeta tiene su musa y yo tengo...tengo mis letras,
mi imaginación bailando músicas lentas con tu nombre
intentando confundirte entre las sombras de estas calles.

Por tener tengo todo y a la vez nada,
como cuando te temía en la realidad
y te llamaba en sueños.
Mi sonrisa era dueña de tu presencia,
de tus idioteces,
y ahora me dicen que tengo que decir adiós
a esta ruina más que rutina.

Recuerdame cuando te parezca familiar el olor a perfume,
cuando las sombras estén quietas y empiecen a bailar,
cuando la brisa del viento te roce el cuello,
cuando alguien esté serio
y rompa a llorar con puras carcajadas...

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