jueves, 4 de septiembre de 2014

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Aprendí que me gustaba más el frío por el simple hecho de poder sentir el calor de alguien de manera diferente; como cuando ando descalza y mis pies notan el frescor del suelo en verano.
Hace tiempo que ya no siento un buen calor ajeno y aquí dentro hace mucho frío con necesidad de un poco de cariño pero sin querer que nadie lo sepa.  Irónico ¿verdad? Cuanto más distante propongo encontrarme, más cercania necesito; en ocasiones, demuestro la poca ilusión que me queda. Espero, en algún momento, quemar a alguien con tanto frío y que ese alguien me derrita entre sus manos.

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