sábado, 13 de septiembre de 2014

40.

Puede que un día de estos, cualquiera, vuelva a creer en amores de verdad y no en amores de barra.Que vuelva a ilusionarme como antes, sin miedo a la caída sabiendo que alguien podrá estar abajo para ayudarme o sentarse conmigo durante un buen rato.
Hay que ser valiente para tirarse a un precipicio con una persona donde no sabes cómo vas a caer, en el cual se puede quedar la otra persona mirando cómo te estrellas.

Hablan de todas las vidas que tienen los animales, como los gatos y sus siete vidas, y no hablan de todas las vidas que aparenta tener una persona en su interior. Nos rompemos y cuando creemos volver a estar completos, llega un delicado empujón y nos destroza más de lo que permaneciamos antes. Pensamos más en los malos ratos que en los buenos, disfrutamos intentando eliminar pensamientos negativos y, aún así, vuelven.

Levantamos murallas más grandes que nosotros mismo y luego nos acojonamos ante la persona que queremos tener a nuestro lado. Bebemos y fumamos más por obligación que por placer.

jueves, 4 de septiembre de 2014

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Te dejo señales por el camino por si aún quieres saber de mi, o quién sabe, me eches de menos.
Te dejo atrás para ver si vuelvo a tropezarme sin previo aviso contigo. Qué hago si fuiste mi piedra favorita y claro que dolias, pero haces más bien que ninguna. Cada suspiro lleva tu nombre y alejate, déjame querer como te quise a ti; suelta la cuerda y déjame caer en el olvido.

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Existen rutinas que se convierten en ruinas antes de las despedidas.
Todo poeta tiene su musa y yo tengo...tengo mis letras,
mi imaginación bailando músicas lentas con tu nombre
intentando confundirte entre las sombras de estas calles.

Por tener tengo todo y a la vez nada,
como cuando te temía en la realidad
y te llamaba en sueños.
Mi sonrisa era dueña de tu presencia,
de tus idioteces,
y ahora me dicen que tengo que decir adiós
a esta ruina más que rutina.

Recuerdame cuando te parezca familiar el olor a perfume,
cuando las sombras estén quietas y empiecen a bailar,
cuando la brisa del viento te roce el cuello,
cuando alguien esté serio
y rompa a llorar con puras carcajadas...

Pies pequeños.

Ojalá todo volviese a empezar. Dos crios con ilusiones indestructibles, soñadores de sueños que no parecen imposibles, ilusos creyentes en el amor de cuentos, egoístas con nuestros juguetes e incluso con los de los demás, posesivos con nuestro primor amor ciego de dolor.

Sentir de nuevo como la primera vez. Cosquilleos, caricias, mariposas, dulces besos, sonrisas inocentes, ojos llorosos de ilusión...¿dónde os escondeis?

Nadie me dijo que hacerse mayor conllevará daños inreparables, ilusiones olvidadas y sueños rotos.

Y yo..., yo quiero volver a ser una niña pequeña, alegre con nada, creer en cuentos donde existen amores de verdad, jugar con mis muñecas, saltar, bailar, cantar hasta dejarme la voz, hacer de profesora, ponerme en el papel de mis ídolos, llorar para conseguir atención, noches en las que me hacía la dormida para que me llevasen en brazos a la cama y me arropasen, desayunos preparados, sillones enormes, pies pequeños, mente creadora...

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Aprendí que me gustaba más el frío por el simple hecho de poder sentir el calor de alguien de manera diferente; como cuando ando descalza y mis pies notan el frescor del suelo en verano.
Hace tiempo que ya no siento un buen calor ajeno y aquí dentro hace mucho frío con necesidad de un poco de cariño pero sin querer que nadie lo sepa.  Irónico ¿verdad? Cuanto más distante propongo encontrarme, más cercania necesito; en ocasiones, demuestro la poca ilusión que me queda. Espero, en algún momento, quemar a alguien con tanto frío y que ese alguien me derrita entre sus manos.