sábado, 3 de mayo de 2014

Treinta y uno de diciembre.

Me asusta no tenerte,
no saber aprovecharte,
no conocerte.

Tengo ideas metidas en el corazón,
de esas que no salen,
de las que parecen estar grabadas
sin típex capaz de borrarlas.

Estoy perdida,
tan perdida como un niño
por una calle desconocida.
Ando completamente desordenada por dentro;
pensándolo,
bonito es este desorden.

Dime, si sabes,
quién va a componer
de nuevo
este desastre,
quién va a soportarme
en los días que ni yo misma lo hago.

Sorprendeme,
desaparece como nunca,
escucha mi sonido,
añora mi perfume,
pide volver a verme.

Solía soñar en realidades,
ahora,
sólo sueño en sueños
difíciles de cumplir,
lejos de ti.

A mil kilómetros tus fantasmas aparecen,
dejan huella en mi espalda,
besan mis heridas,
se llevan mis ganas,
y me devuelven el infierno.

1 comentario:

  1. Es curioso pasear por aquello que nos desahoga y de repente encontrarme contigo.
    Me alegra saber que gente cercana también está por estos mundos.
    Aprovecho para decirte que el blog me encanta.
    http://albordedetucama.blogspot.com.es/
    Mária.

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