domingo, 23 de febrero de 2014

Más descongelada que congelada, como antes.

Pensé que algunas historias no llegarían a su fin,
aunque quién dice que no nos volveremos a encontrar.
Hace semanas habría esperado tu llegada y nuestra reconciliación de tales guerras,
ahora en cambio no.
Vivo alejada de ti y cerca de lo querido,
vivo cerca del cariño, eso a lo que tenía tanto pánico, y no gracias a ti.
No imaginé tan pronto mi descomposición en nuevas manos y ahora miras cómo estoy,
más descongelada que congelada,
como solía estar antes.

Y sí, todos hablan de la Torre Eiffel como el lugar más bonito a tu lado,
a diferencia,
yo sigo pensando en dormir sobre tu pecho durante horas infinitas,
mejor dicho, perdiendo el tiempo entre tus sábanas con esa valentía para derretirme que has cogido, esa paciencia para poder estar a mi lado y desquiciarme como jamas nunca nadie lo había hecho,
con esa facilidad tan bonita que tienes de hacer de los peores días, los mejores
y de las noches oscuras,
noches ardientes con tus palabras.

Que probablemente esto no sea eterno y duela de vez en cuando,
pero quién dice que no vaya a ser bonito con tus besos convertidos en versos delicados sobre mi espalda,
'y lo que nos queda' por delante nadie nos lo quita (o al menos eso quiero pensar),
porque sé que como tú haces que me funda nadie lo ha hecho antes,
y porque no dejo de imaginarme los cálidos días de guerras en tu pecho por superar.

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