sábado, 20 de diciembre de 2014

Última entrada.

Ojeras y frío, ¿de quién se trata? De ti, de tus fantasmas, de mis noches sin ti... He oído por ahí que te va mal y no he podido evitar tener el remordimiento por no poder hacer nada, estoy aquí. Mantente mientras te falte, espero no tardar mucho en llegar de nuevo o en tropezarnos como solemos hacer. No has cambiado, no hemos cambiado, sólo ocultamos cómo somos realmente para protegernos de nosotros, de nosotros por estar tan distantes. Aún recuerdo el último día que te vi, tus dos besos en mis mejillas (sabían a poco), tu abrazo...de despedida ¿por qué no avisaste? Si llego a saber que iba a ser el último, hasta dentro de tanto tiempo, te dejo sin respiración y te mato a mordiscos en los labios. Alcohol y cigarrillos, vete y no vuelvas o permanece y no te escondas, mejor la segunda. Somos dos que piensan por su mutuo bien no uno, somos muchas casualidades juntas. Vete, ¿por qué no permaneces a mi lado por si a caso y luego ya pensamos qué hacemos con nosotros? Tiemblo, tengo miedo no sé por qué más, si por un casual nuestro hilo se rompe o por si no volvemos a encontrarnos. Ni soy yo ni eres tú ¿que está pasando? Lo único en lo que pienso es en los huracanes provocados por dos cuerpos que se quieren y se contienen, no me digas que tú no has deseado largarte conmigo cuando todo iba mal. No me olvides, no te obligo reternerte a mi lado, pero sí a recordarme golpe tras golpe. Vuelveme loca de nuevo, haz que grite, haz que llore de rabia, haz que de lo único que tenga ganas sea de dejarte molido y no puedas alejarte de mí. Quiero tener la mejor almohada del mundo cada noche, tu pecho; poder sentirte, tus brazos, tus manos, tus labios... Te estoy echando de menos (y jamás pensé que lo iba a hacer de esta forma), te espero en Palencia por si decides volver a buscarme o perderte conmigo sin mapa...

lunes, 8 de diciembre de 2014

Desde el principio pero no hasta el fin.



Todavía me acuerdo de tus ganas, de mis ganas... Era un juego sin final, sin conocimientos, nos tratábamos como juguetes el uno al otro hasta que sucedió; ambos, inconscientes de todo lo que pasaba a nuestro alrededor, caímos en la tentación de mostrarnos sin mentiras ni trampas, nos fundimos el uno sobre el otro como si fuésemos solo una persona. Suena típico, pero nuestro relato no se parece a ninguno de los que podamos haber presenciado antes. Somos dos, siendo uno y no siendo nada ¿irónico? Fui la primera en conocer tus peores defectos, tus peores batallas y tus mejores formas de ser ocultas; al mismo tiempo, tu ibas conociéndome de principio pero no hasta el fin, no conseguiste llegar hasta mi mejor forma de ser porque te asustaste de ti, de cómo te hacía sentir. Es extraño, volver a pensar que por un segundo lo que tu deseabas era alguien que se quedase, que te cubriese, que te hiciese ser mejor persona y cuando llegaste a conseguirlo, saliste huyendo como un cobarde por miedo a perderte en mi. Solíamos jugar a ser niños con mundos diferentes, a veces monstruos enloquecidos por nuestra rabia de vernos con personas que no éramos nosotros, nos comportamos como realmente nos sentíamos ( ¿o no? )... Seguimos aquí, dando rodeos a algo que tal vez debería haber acabado hace tiempo, en cambio, no podemos dejar que esto se queme, porque si llega a hacerse cenizas nosotros nos llegaremos a romper como un frágil trozo de papel y caeremos, por separado, en algún lugar en el que jamás nos volveremos a encontrar.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Escúchame, sólo quiero contarte cómo empece a soñar en mundos paralelos sin rostros conocidos.
Desde pequeña siempre me han dicho que era la cabeza soñadora de la familia, la que vivía en su mundo de fantasía, todo parecía tan maravilloso... Si te soy sincera jamas he podido comprender por qué todo mi mundo, de un día para otro, terminó derrumbándose en pedazitos, como si fuese un trozo de cristal. No sé qué pudo fallar, yo no quería terminar de esta manera.

Permanece con los ojos cerrados ¿vale? Y ahora, visualiza, desde el más oculto rincón de ti, que lo que realmente deseas se está cumpliendo en este momento. Te regalan el coche que querías desde enano; vuelves a encontrarte con tu amor de verano, de esos que duran tres meses o incluso a penas semanas y luego se esfuman; logras terminar la carrera que llevabas queriendo estudiar desde que tenias conciencia; te haces millonario, bien humilde o codicioso; empiezan a llover bolitas de chocolate de todos los colores, y sabores posibles; tienes delante tuyo un plato enorme de la mejor comida para tu paladar o una mesa llena con variedad; te puedes teletransportar, imagínate estar en cualquier parte del mundo cuando te plazca...; ¿y si llegases a lo más alto en tu deporte favorito?
Sueña con tu playa favorita, con tu furgoneta Volkswagen favorita, tus tablas de surf y un colchón de matrimonio en la parte trasera... ¿Lo logras? Así era mi día a día, y ahora..., ahora sólo quedan rompecabezas.
He de decir que, en ocasiones, mi ilusión renace dentro de mi en pequeñísimas chispas  y son las causantes de no perder, al fin y al cabo, mis fuerzas.
Es realmente increíble como, a veces, una chiribita tan pequeña logra encender de nuevo un fuego que llevaba tanto tiempo apagado.
Entonces, justo en ese momento fui consciente de lo que era capaz de hacer esa diminuta lucecilla, me di cuenta de que lo difícil no es levantarse, eso sólo es el principio, lo que realmente cuesta es recomponerse.

sábado, 13 de septiembre de 2014

40.

Puede que un día de estos, cualquiera, vuelva a creer en amores de verdad y no en amores de barra.Que vuelva a ilusionarme como antes, sin miedo a la caída sabiendo que alguien podrá estar abajo para ayudarme o sentarse conmigo durante un buen rato.
Hay que ser valiente para tirarse a un precipicio con una persona donde no sabes cómo vas a caer, en el cual se puede quedar la otra persona mirando cómo te estrellas.

Hablan de todas las vidas que tienen los animales, como los gatos y sus siete vidas, y no hablan de todas las vidas que aparenta tener una persona en su interior. Nos rompemos y cuando creemos volver a estar completos, llega un delicado empujón y nos destroza más de lo que permaneciamos antes. Pensamos más en los malos ratos que en los buenos, disfrutamos intentando eliminar pensamientos negativos y, aún así, vuelven.

Levantamos murallas más grandes que nosotros mismo y luego nos acojonamos ante la persona que queremos tener a nuestro lado. Bebemos y fumamos más por obligación que por placer.

jueves, 4 de septiembre de 2014

+

Te dejo señales por el camino por si aún quieres saber de mi, o quién sabe, me eches de menos.
Te dejo atrás para ver si vuelvo a tropezarme sin previo aviso contigo. Qué hago si fuiste mi piedra favorita y claro que dolias, pero haces más bien que ninguna. Cada suspiro lleva tu nombre y alejate, déjame querer como te quise a ti; suelta la cuerda y déjame caer en el olvido.

{ }

Existen rutinas que se convierten en ruinas antes de las despedidas.
Todo poeta tiene su musa y yo tengo...tengo mis letras,
mi imaginación bailando músicas lentas con tu nombre
intentando confundirte entre las sombras de estas calles.

Por tener tengo todo y a la vez nada,
como cuando te temía en la realidad
y te llamaba en sueños.
Mi sonrisa era dueña de tu presencia,
de tus idioteces,
y ahora me dicen que tengo que decir adiós
a esta ruina más que rutina.

Recuerdame cuando te parezca familiar el olor a perfume,
cuando las sombras estén quietas y empiecen a bailar,
cuando la brisa del viento te roce el cuello,
cuando alguien esté serio
y rompa a llorar con puras carcajadas...

Pies pequeños.

Ojalá todo volviese a empezar. Dos crios con ilusiones indestructibles, soñadores de sueños que no parecen imposibles, ilusos creyentes en el amor de cuentos, egoístas con nuestros juguetes e incluso con los de los demás, posesivos con nuestro primor amor ciego de dolor.

Sentir de nuevo como la primera vez. Cosquilleos, caricias, mariposas, dulces besos, sonrisas inocentes, ojos llorosos de ilusión...¿dónde os escondeis?

Nadie me dijo que hacerse mayor conllevará daños inreparables, ilusiones olvidadas y sueños rotos.

Y yo..., yo quiero volver a ser una niña pequeña, alegre con nada, creer en cuentos donde existen amores de verdad, jugar con mis muñecas, saltar, bailar, cantar hasta dejarme la voz, hacer de profesora, ponerme en el papel de mis ídolos, llorar para conseguir atención, noches en las que me hacía la dormida para que me llevasen en brazos a la cama y me arropasen, desayunos preparados, sillones enormes, pies pequeños, mente creadora...

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Aprendí que me gustaba más el frío por el simple hecho de poder sentir el calor de alguien de manera diferente; como cuando ando descalza y mis pies notan el frescor del suelo en verano.
Hace tiempo que ya no siento un buen calor ajeno y aquí dentro hace mucho frío con necesidad de un poco de cariño pero sin querer que nadie lo sepa.  Irónico ¿verdad? Cuanto más distante propongo encontrarme, más cercania necesito; en ocasiones, demuestro la poca ilusión que me queda. Espero, en algún momento, quemar a alguien con tanto frío y que ese alguien me derrita entre sus manos.

lunes, 30 de junio de 2014

Sueño con contras.

Apaga la luz, cierra los ojos y ni se te ocurra pronunciar una palabra que me haga despertar.
Túmbate a mi lado y agárrame como si me quisieras romper en pedazos, seguro que duele menos que verte ir; dame besos de esos que te hacen sentir recomponerte de nuevo, al menos servirán para no notar tu ausencia.
¿Y si no quiero que te vayas? No, es que no quiero, no imagino no volver a sentir tus manos por mi cuello, por mi cuerpo. No quiero verte donde ya te he visto mil veces, lejos de mi cama.
Ya no sé si coserme o dejarme descosida hasta que llegues de nuevo para romperme más e intentar entender este desorden con tu vanidad.
Huyo, pero no se hacia dónde. Sólo a veces cuando me miras de esa forma tuya, esa forma que parece que atraviesa, me recuerda que de lo que huyo es de ti, de tu inoportunidad para aparecer y desenvolver otra vez el caparazón. No puedo mentirme, a veces sueño contigo de nuevo, te cuelas en mis sueños sin ni si quiera pedir permiso y, cuando apareces, te transformas en un precipicio, uno del que se ve su oscuridad sin saber a dónde te va a llevar y también su principio claro sabiendo lo que intenta aparentar.
Por qué no te quedas y dejo de soñar, de despertarme esperando que no sólo haya sido un simple acto del inconsciente; por qué no hay algo que deje de hacerme sentir este terremoto cada vez que oigo pronunciar tu nombre.

viernes, 23 de mayo de 2014

Me he encontrado tu roca por el camino.

Me he parado a observar el paisaje en una roca perdida en el camino. Hace frío, un frío extraño. Me dan escalofríos, oigo pajaros, el ruido producido por el viento en las hojas. Cierro los ojos, intento imaginarme que estoy lejos, lejos de ti, incluso del ruido de la ciudad. Es increíble, aún así pareces estar a mi lado, acariciandome, apartandome la melena de la cara, limpiandome las heridas con saliva; intentas hacer que todo se cure. Abro los ojos y desapareces, sólo queda la brisa primaveral, más bien de otoño. Que inoportuna. Un ruido de una rama me asusta, me altera por dentro. Veo una ardilla corretear por un árbol, me recuerda a tu manos subiendo desde mi rabadilla hasta mi última vertebra. Vuelve a producirme un escalofrío. Solía escribir en otros lugares contando tus lunares. He dicho solía, cambiar la rutina nunca viene mal. Tu siempre lo hacías y parecias feliz aunque por dentro estuvieses realmente roto. Hacías quemaduras como el sol, dejabas marcas y desaparecias entre la niebla de tu cigarro, simplemente había un beso en la frente y un "buenos días mi princesa". Cuidado que me hace rabiar esa palabra, "princesa", pero no, contigo era otra historia, era otro mundo. Pretendias perderte entre mis curvas. A veces, llegabamos a ser tan difíciles que ni el cobijo hecho por el pecho nos lograba hacer que nos quedasemos; o tú desaparecias o yo huía para no encoñarme más de lo debido. Bonito libro el nuestro. A pesar de ello, yo sigo aquí en la piedra donde huía cansada de todo, donde todo parece demasiado fácil, donde, aunque parezca imposible, siempre se encuentra solución dentro de uno mismo; qué quieres que te diga, me he cansado de huir y quiero que algo o alguien me haga quedarme (aunque sea sólo por un rato).

sábado, 3 de mayo de 2014

Treinta y uno de diciembre.

Me asusta no tenerte,
no saber aprovecharte,
no conocerte.

Tengo ideas metidas en el corazón,
de esas que no salen,
de las que parecen estar grabadas
sin típex capaz de borrarlas.

Estoy perdida,
tan perdida como un niño
por una calle desconocida.
Ando completamente desordenada por dentro;
pensándolo,
bonito es este desorden.

Dime, si sabes,
quién va a componer
de nuevo
este desastre,
quién va a soportarme
en los días que ni yo misma lo hago.

Sorprendeme,
desaparece como nunca,
escucha mi sonido,
añora mi perfume,
pide volver a verme.

Solía soñar en realidades,
ahora,
sólo sueño en sueños
difíciles de cumplir,
lejos de ti.

A mil kilómetros tus fantasmas aparecen,
dejan huella en mi espalda,
besan mis heridas,
se llevan mis ganas,
y me devuelven el infierno.

miércoles, 23 de abril de 2014

Frío.

Se nota tu ausencia, esa sensación de frío, en la que sientes no tener fuerza. Me falta tu calor en cada suspiro. Mira a ver si consigues a alguien que venga, se quede y me cure este dolor tan fuerte en el pecho, esta sensación de vacío, que ordene todo este desorden como pueda. He subido aquí arriba yo sola y ahora no sé cómo bajar sin hacerme daño de nuevo, amortiguando la caída lo mejor posible. Tengo miedo, otra vez. En mi reproductor suena Adele - 'Make you feel my love', me pone la piel de gallina como cuando solias acariciarme la espalda, en nuestro sitio poco común para una pareja como la nuestra; parece hacer el choque menos fuerte, ya noto otra vez los pies sobre el suelo. Miro a mi alrededor y veo todo igual, nada ha cambiado, ni si quiera tu forma de mirarme, a veces juraría tener ganas de chocarme de frente con tu sonrisa; en los viejos tiempos lo solíamos hacer y no sentaba tan mal. Haciendo memoria recordé tus ganas de hacerme feliz, tus ganas de verme aunque hubiese el diluvio universal, ese cosquilleo que producias en mi a la mínima que te acercabas, ¿te acuerdas? Te has llevado tanto de mí hace tanto tiempo..., me has dejado vacía y a la vez rota, ni si quiera recuerdo cómo se siente una persona cuando está completa. Te pido que vuelvas, pero que vuelvas para devolverme mi 'yo', para que no vuelvas a mirarme con esa mirada que atraviesa y no volverte a ver.

lunes, 14 de abril de 2014

Un recuerdo quemado.

Me robaste los besos, las miradas, los momentos, el cariño y sobre todo me llevaste contigo.

Te atreviste a quererme sin pensar en las consecuencias;
te perdiste entre mis costillas,
entre mi sonrisa,
entre mis piernas.

Terminamos como nunca quisimos y ahora lo único que nos queda es el recuerdo de dos desconocidos.
Ni tu ni yo valoramos más el cariño que el orgullo
y aquí estamos con el corazón roto pero el orgullo intacto.

Me prometiste el cielo,
lo peor es que me lo diste
y no supe cómo agradecertelo.

Si te quise ya no me acuerdo,
no eres nadie,
un recuerdo quemado con miradas.

Miento si digo que ya no me acuerdo de ti,
que no te sigo teniendo cariño
por todo y por nada,
mentiría mil veces mirando al espejo
pero ante tu mirada
no sabría si sonreír
o morirme por dentro,
tal vez las dos,
fachada por fuera y por dentro hecha mierda.

No me odies si te digo la verdad,
si mi insomnio ya no tiene que ver contigo,
si decidí dejar de luchar por no saber dónde agarrarme,
por si perdí la coherencia
cuando me volviste a mirar
y te largaste.

martes, 1 de abril de 2014

O vuelves o te vas.

Me dijeron que tus ojos eran infierno
infierno en primavera y en otoño,
de esos que nunca se cansan de mirarte fijamente
como si te vieran tu "yo" más profundo.

Viniste con caricias y sonrisas,
te fuiste con escusas y llantos,
volviste echando de menos
y con esos dos infiernos bien dispuestos a clavarse,
de nuevo.

Llegaste y te marchaste,
te quise y te odie,
nos fumamos y,
cuando hizo falta,
nos esnifamos los restos de perfume en cada almohada.

Ojalá estuviesen mis dudas resueltas,
mejor dicho mis deudas con tu sonrisa ante mis labios,
de tus palabras ante mi ilusión.

Dame la última calada y damela bien,
porque no creo que si te vuelves a ir
vuelva a esperarte.
Y yo aquí prefiriendo tu cuerpo antes que una ruta de cien kilómetros,
allá tú y tus caminatas por carreteras
parecidas a mis curvas
para recordarme.

Y si vuelves,
vuelve para derrumbar esta muralla
y quedarte para arreglar las cicatrices que dejaron palabras con complejos de cuchillas.

martes, 4 de marzo de 2014

.

Aún no he encontrado el sentido al por qué empezamos a echar de menos las cosas o las personas cuando ya no están, cuando se han ido. Cuando están las ignoramos, hacemos como algo normal un detalle inesperado.
Hay demasiados detalles a los que de momento no he logrado encontrar el sentido, será que la mayor pregunta de la vida es el sentido de las cosas, el significado.
Y pienso, lo estupendo de tener alguien a tu lado,
que te cuide,
que te acaricie los defectos,
que te cure las heridas,
que te haga reír,
que te haga soñar como hacia tiempo que ya no soñabas debajo de unas sabanas de simple tela, haciéndote creer que estás en otro mundo debajo de ellas, fuera de la realidad entre sentimientos sin palabras, que sabes de sobra que el mayor miedo que tienes es el de desaparecer de esas sabanas en las que soñar es fácil, o mejor dicho, miedo a la ida de esa persona.
Quién sabe, si tus besos son mejores o peores que otros,
se puede saber que no son como los del resto,
ni secos, ni brutos,
sino delicados.
Dime tú cómo cojones consigues crear ese efecto de desenfreno,
ese efecto tan difícil de apreciar,
por lo rápido que sucede
y no por lo poco que dura si no estás.
Cómo cojones utilizas tus mejores técnicas para no pensar,
para hacer del momento un recuerdo,
para hacer creer a los demás en las despedidas sin dolor,
despedidas sin vuelta o con vuelta,con cariño o sin él.
No seremos los mejores, seguramente seremos los peores
y nadie nos va a poder negar lo envidiable de ser los peores
porque seguramente la palabra lo diga todo y las miradas lo adornen por completo.
Nadie sabrá si acabaremos en una misma cama cada noche,
o frente a dos camas vacías donde no saber que hacer echando de menos,
puede que mirando desde un acantilado con ganas de tirarnos sin pensarlo,
tal vez recorriendo todos los rincones, y no digo de ciudades,
por acabar podemos acabar hasta echándonos todo en cara y tirándonos de los pelos;
que más dará si sólo disfrutamos el momento sin planearlo,
aunque sí peleándonos.


domingo, 23 de febrero de 2014

Más descongelada que congelada, como antes.

Pensé que algunas historias no llegarían a su fin,
aunque quién dice que no nos volveremos a encontrar.
Hace semanas habría esperado tu llegada y nuestra reconciliación de tales guerras,
ahora en cambio no.
Vivo alejada de ti y cerca de lo querido,
vivo cerca del cariño, eso a lo que tenía tanto pánico, y no gracias a ti.
No imaginé tan pronto mi descomposición en nuevas manos y ahora miras cómo estoy,
más descongelada que congelada,
como solía estar antes.

Y sí, todos hablan de la Torre Eiffel como el lugar más bonito a tu lado,
a diferencia,
yo sigo pensando en dormir sobre tu pecho durante horas infinitas,
mejor dicho, perdiendo el tiempo entre tus sábanas con esa valentía para derretirme que has cogido, esa paciencia para poder estar a mi lado y desquiciarme como jamas nunca nadie lo había hecho,
con esa facilidad tan bonita que tienes de hacer de los peores días, los mejores
y de las noches oscuras,
noches ardientes con tus palabras.

Que probablemente esto no sea eterno y duela de vez en cuando,
pero quién dice que no vaya a ser bonito con tus besos convertidos en versos delicados sobre mi espalda,
'y lo que nos queda' por delante nadie nos lo quita (o al menos eso quiero pensar),
porque sé que como tú haces que me funda nadie lo ha hecho antes,
y porque no dejo de imaginarme los cálidos días de guerras en tu pecho por superar.

¿Nos volveremos a encontrar?

De nuevo en la cama equivocada, sin mis buenas noches, sin caricias, ni si quiera cosquilleos. Sigo pensando en el motivo por el cual me marche; de ahí mis ojeras, de no poder soñar de nuevo. Me pregunto a cada noche si tal vez vuelvas o tal vez te quedes en el recuerdo. Y no sé, es difícil, complicado, hacerse a la idea de que puedas irte por completo. No sé si será mejor o peor, lo que sí sé es que la soledad ronda en las marcas de una noche oscura. Seguramente mi cabeza no quiera que vuelvas pero mi interior ruega por volver a verte, por volver a ser dos, algo que no tiene lógica alguna y ahí está. Duele pensarlo y admitirlo pero contigo duelen menos los días. A veces pienso que alguien moriría al ver todo el dolor escondido en mi por ese maldito miedo. Las cosas son así: te tengo lejos cuando querría tenerte a milímetros y tengo el dolor tan cerca que quema del frío que transmite.