viernes, 1 de noviembre de 2013

Cuesta sonreír.

Respiro, cojo aire, miro al cielo...
Mis ganas de llorar son inmensas, incontrolables.
No dejo caer, a pesar de ello, una sola lágrima. Solo corro sin parar, bailo...; no pienso.

Tu recuerdo desaparece cuando bailo, como las nubes en un día soleado, como la mirada triste de un niño pequeño.
Algo roza mi mejilla, no sé que es con exactitud; si es tu recuerdo, una simple lágrima o un simple aliento con sabor a "te necesito".
...Finalmente, consigo que las lágrimas se guarden, se oculten, como si nada hubiera pasado, como si todo volviera a empezar, y pinto una gran y bonita, aunque por dentro fría, sonrisa.

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