martes, 23 de julio de 2013

Grandes.

Tumbada en el césped admirando las vistas. Vistas enormes, lejanas a la rutina, esa a la cual deseaba tanto perder de vista.
No sé si tardará poco en llegar de nuevo, en cambio, sé con perfección cuando se acaba esto, cuando cambiará todo seguidamente y sin parar.
Hay una pequeña niebla y pequeños espacios despejados con un brillante sol, aunque con un pequeña brisa.
No quiero terminar estos diez días, incluso quiero quedarme aquí, pero no puedo hacer nada. El tiempo pasa y los momentos con él; lo único aprovechar cada minuto y cada segundo con esta segunda familia a la que tengo tan poca oportunidad de ver cada cierto tiempo.

Vivir para contarlo, Atlantis, un gran campamento. Seguramente nos haya cambiado a todos, al menos una pequeña parte de nosotros. Hemos conocido personas maravillosas, hemos reforzado amistades y hemos convivido como segunda familia. Lo malo tarda poco en llegar, la despedida. Odio las despedidas con toda mi alma, no las soporto. Debo pensar en que esto no es un hasta siempre, es un hasta pronto con ganas infinitas de volver. Sois admirables. Todos y cada uno de vosotros, se os echa de menos y no de más, se os ha cogido cariño (a algunos más que otros) y espero gratamente la vuelta, el veros a todos de nuevo y cogeros con ganas, el pasar más tiempo juntos.
                  Os echo de menos.

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