martes, 2 de julio de 2013

Brisa veraniega.

Estoy desvelada. Se me ocurre ponerme a escribir. No me preguntes el motivo, simplemente lo hago; solo se me ocurre a mi estarás pensando. Escribir me desahoga. Bueno, siempre me he preguntado cómo es escribir sin sentir, seguramente una mierda, como vivir sin locuras.
La ventana esta abierta, es una noche oscura y tranquila. Me encanta el aroma a verano húmedo. No veo las estrellas, me gustaría estar viéndolas en un césped alejado de todo y quién sabe si con tu compañía, sí se ven coches pasar uno detrás de otro, ¿a caso es su obligación ir todos los días en la misma dirección y por el mismo camino? Tal vez les guste, eso sí, siempre sienta bien cambiar de aires.
Miro al techo e imagino cosas irreales, muy típico en mi (ojala fueran de verdad), también pienso en la  incoherencia de echar de menos innumerables cosas. Las cortinas realizan un movimiento lento y hacen llegar una fresca brisa veraniega. Sinceramente, nunca me han traído el desayuno a la cama, ni me han despertado a besos desde hace años, ¿y sabes? Aunque no lo parezca me encantaría despertarme con un beso tuyo seguido de un aroma a croissant recién hecho acompañado de un "amanecer" a tu lado.

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