miércoles, 23 de enero de 2013

Un día más en esta vida.

Hoy me he despertado como otro día cualquiera y me he dicho a mi misma ¿por qué no poner buen humor a todo?
Los primeros minutos del día comenzaron genial, más que genial, los siguiente iban costando más pero puedo decir que terminé el día de buen humor. A lo largo del día he visto buenas caras, malas, depresivas, alegres, enfadas y singulares... Lo que más me ha llamado la atención ha sido las formas de algunas personas, cómo fijándote en ellas descubres que realmente a veces lo único que necesitan es un abrazo y aún estando hechos una mierda sonríen y disfrutan en la mayoría del tiempo. Últimamente es muy común esa sensación que llegamos a tener de "estar solos", en ocasiones, una sensación más que extraña singular; es realmente increíble como de ese estado de "estar solos", con un abrazo, un beso o un pequeño gesto puede cambiar por completo. A veces empezamos con pequeñas heridas, que con el tiempo, se van haciendo más grandes si las dejamos a un lado sin intentar curarlas o sin intentar dejar de tocarla haciéndonos daño a nosotros mismos, la mayoría de las veces por pensar en mil cosas tenemos un millón de cicatrices o heridas por curar; he de decir que hasta hace poco, menos de una semana, no he me he quitado esa sensación de "estar sola" por paranoias, que hasta hace poco menos de esa semana alguna herida estaba abierta aún y a lo largo de está ha ido cicatrizando, al igual que otras muchas... Normalmente pensamos que es mejor no confiar en alguien para los problemas, pero, a parte de ser eso lo que nos une a una persona, el pensar eso es lo peor que podemos hacer, ya que la ayuda de alguien querido conjunto con un gesto, por muy pequeño que sea, es la mejor sensación y os aseguro que te quita completamente esas paranoias ("tontas") y sensaciones de la cabeza.

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